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Artículo:
Primeros contactos con el mundo del bonsái
Por Sebastián Pérez
Frecuentemente,
los potenciales bonsaístas ingresan a este maravilloso
mundo por alguna especie de suerte (o deberíamos decir
bendición) de la vida. Es común encontrar personas
que conocen de la existencia de estos pequeños árboles
gracias a películas como Karate Kid, donde uno de los
personajes (Sr. Miyagi) es un viejo bonsaísta que ayuda
a un joven muchacho, además de enseñarle Karate
do, con su iniciación en el mundo del bonsái.
Otros, se toparon con algunos ejemplares (que intentan parecerse
a un bonsái) en la sección de jardinería
de algún supermercado. Y también están
aquellos que recibieron un bonsái de regalo.
Existen
muchas otras formas de contacto con este mundo tan particular,
sin embargo, en la gran mayoría de ellas se toma conocimiento
de algo tan fantástico que comienza a cambiar gradualmente
los hábitos de las personas. No obstante, será
muy importante que éstas reciban de algún modo
cierta información que les permita cuidar y mantener
a su preciado árbol.
Es aquí donde entran en juego aquellos que ya han pasado
la etapa inicial y se encuentran hoy con suficientes conocimientos
como para cultivar en otros la semilla del bonsái.
Si Usted acaba de tener su primer
contacto con un bonsái trate de buscar y relacionarse
con aquellos que ya están en el tema desde hace algún
tiempo. Éste es el caso del Centro Cultural Argentino
de Bonsái, una agrupación de aficionados al
bonsái que siempre está abierto y dispuesto
a brindar información y conocimientos sobre esta temática.
Una vez que haya dado el primer paso, muy probablemente Usted
ya cuente con su primer ejemplar, y no sería extraño
que pasado un lapso de tiempo relativamente corto el mismo
árbol muera. La causa, salvo casos excepcionales, es
prácticamente siempre la misma: un cuidado no adecuado.
Quizás al encontrarse en este punto, frente a su primer
fracaso, diga "esto no es para mí" y decida
continuar con su vida tal y como era antes.
Si
ese no fue el caso y logra volver a la carga con el asunto
haciéndose con otro ejemplar, es altamente probable
que vuelva a cometer los mismos e incluso otros errores, y
el bonsái vuelva a perecer. Pero si decide averiguar
y conseguir información de por qué no prosperó
su árbol, Usted habrá pasado el portal principal
al mundo bonsaísta.
Lo importante es no desanimarse por los primeros errores.
No crea que no va a volver a cometer más equivocaciones,
porque en esta disciplina nunca se deja de aprender. Sin embargo,
insisto, no se desanime. Al contrario, equivocarse es una
gran oportunidad para hacer las cosas mejor, y ésta
disciplina no es la excepción.
Es común que al iniciarse en el tema se cometan errores
fatales que malogren nuestro bonsái. Los errores más
comunes que se cometen con los primeros árboles son:
• Dejar el bonsái
en el interior de la casa
Este es un error muy grave. Debemos partir de la base que
estamos tratando con árboles, y éstos naturalmente
son de exterior. No hay que confundirse, el bonsái,
aunque pequeño, es un árbol, por lo tanto precisa
del mismo medio que crece un árbol al aire libre. Los
ambientes hogareños, entonces, no son el medio correcto,
dado que son demasiado secos.
• No regarlo adecuadamente
Otro error común es olvidarse de regar el árbol
periódicamente o bien excederse en el riego. Ambos
casos pueden resultar terminantes para el bonsái.
Éste necesita de luz y agua para poder vivir. La
falta de agua terminará con él en muy poco
tiempo. Sin embargo, tampoco podemos excedernos a la hora
de regar, ya que podremos encaminarnos al mismo destino
que en el caso anterior. El exceso de agua hace que las
raíces no consigan oxigenarse, y que terminen por
ahogarse y pudrirse.
• Falta de luz natural
La luz natural es un factor vital para cualquier especie
vegetal. Dependiendo de la misma, tanto los árboles
como las plantas necesitan de más o menos luz natural,
pero todas requieren un mínimo para realizar la fotosíntesis.
Quizás, éstos sean
los errores más habituales en los principiantes o faltos
de conocimiento, sin embargo existen muchos más. Este
artículo no tiene por objetivo mencionar todos los cuidados
a seguir para que nuestro bonsái se mantenga en buena
salud. Pero haré mención de un desacierto y un
concepto equivocado con el que la gente suele confundirse y
mal juzgar este arte. Se trata de la poda, un tema particularmente
polémico, ya que en general se cree (por falta de información)
que estamos dañando al árbol. Y aquí es
donde se hace un juicio falso sobre esta materia. En realidad
se poda por varias razones, pero las más importantes
son:
• Para mejorar la vitalidad
y el crecimiento
Contrariamente a lo que muchos creen, al podar correctamente
un bonsái, se incentiva al crecimiento de ramas, hojas
y raíces. Si uno corta una rama en un sector, incentivará
al árbol a que genere dos, tres o cuatro nuevos brotes,
los cuales se convertirán en las nuevas ramas con el
correr del tiempo. Lo mismo sucede con las raíces.
En cada uno de los cortes que realice nacerán múltiples
raicillas que mejorarán la absorción de los
nutrientes.
• Para favorecer la salud
de las raíces
Cuando se podan las raíces, se tiene por objetivo
permitir el nuevo crecimiento de raicillas y evitar el enredo
de las viejas. Si esto ocurriera, se formaría un
ovillo de raíces y no permitiría una adecuada
oxigenación de las mismas y drenaje del agua, lo
que llevaría directamente a la podredumbre. A su
vez, la poda de raíces permitirá un engrosamiento
y vigor de las raíces principales, lo que le brindará
al árbol un aseguramiento de buen almacenaje de nutrientes
y buena salud.
•
Para descubrir la belleza oculta
Cada cierto tiempo, los bonsáis deberán mantener
un estilo o forma y mostrar de esta manera toda su belleza.
Retirar algunas ramas bien seleccionadas nos puede revelar
toda la magia que esconde nuestro ejemplar, además
de mantener su equilibrio y armonía.
Sebastián Pérez
Socio del Centro Cultural Argentino de Bonsái
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